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Cómo usar tus sistemas de climatización en casa correctamente

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Nuestra necesidad de reducir el impacto negativo de nuestras actividades en el medio ambiente ha dado lugar a grandes avances tecnológicos en los últimos años. Desde coches eléctricos hasta nuevas formas de reutilizar el agua o el aire. Hemos desarrollado sistemas más eficientes que hacen nuestro día a día más sencillo y respetuoso con el planeta. Muchas de estas tecnologías buscan mejorar nuestras viviendas y su consumo energético, y por ello la necesidad de cambiar algunos de nuestros hábitos. Rutinas tan básicas como ventilar la casa o controlar la temperatura de la calefacción han cambiado radicalmente, y es necesario que aprendamos los nuevos hábitos que debemos aplicar para que nuestras casas funcionen correctamente, y que además nos salga más barato.

Tradicionalmente, nos han enseñado que las casas hay que ventilarlas, abriendo las ventanas y dejando que el aire se renueve; o que la calefacción es mejor regularla, apagándola cuando no estamos usándola por la noche o en horas muertas durante el día. Mientras que en casas antiguas esto sigue siendo importante y útil, hoy en día estas costumbres ya no aplican con los nuevos estándares de construcción. Esto podría asemejarse al uso del coche dando frenazos y acelerones, algo que dispararía el consumo de combustible, mientras que una velocidad constante beneficia la eficiencia del motor.

En primer lugar, los nuevos sistemas de calefacción como la aerotermia o el suelo radiante se benefician de un funcionamiento continuo pero atenuado. Tradicionalmente, estamos acostumbrados a regular la temperatura de casa de acuerdo a nuestra sensación en cada momento y a la hora del día. Sin embargo, la implementación de termostatos y centralitas electrónicas ayudan a que nuestros sistemas de calefacción puedan mantener una temperatura constante en nuestras viviendas de forma automática. A esto se suma que en ciertos sistemas como el suelo radiante, el calor se distribuye de forma diferente a lo que estamos habituados. Con esto en mente, la mejor práctica es determinar una temperatura en nuestros termostatos y permitir que el sistema mantenga la casa a esa temperatura, sin cambios y sin fluctuaciones.

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En segundo lugar, y de la mano de estos nuevos sistemas de calefacción, se han desarrollado sistemas de ventilación activa que mantienen el aire de la casa limpio y renovado. Estamos acostumbrados a la idea de que abrir las ventanas es necesario para ventilar, apangando la calefacción durante el tiempo que está abierto y permitiendo que se renueve el aire, pero esto ya no es necesario. Tecnologías como la ventilación mecánica controlada mantienen un flujo de aire que se renueva sin necesidad de abrir las ventanas, extrayendo con ventiladores el aire viciado de dentro de la vivienda y forzando nuevo aire al interior. Gracias a esto, la apertura de las ventanas no sólo es innecesaria, si no que se ha convertido en un obstáculo para la eficiencia de nuestros hogares, al permitir que se pierda la temperatura del interior de la vivienda, e incluso dificultar el funcionamiento de los propios sistemas de ventilación, diseñados para operar con las ventanas cerradas.

Pero, más allá de la eficiencia energética y del impacto medioambiental que pueden tener estas actitudes, adoptar estas nuevas costumbres será importante para nuestras carteras. El uso de los sistemas de forma correcta y sin picos de demanda, promueve un consumo más controlado, pero también un desgaste notablemente menor de los equipos de producción. Pensemos en lo que ocurriría encendiendo y apagando una bombilla muchas veces; tras hacer esto unas cuantas veces la bombilla se fundiría. Del mismo modo, nuestras instalaciones durarán más tiempo y tendrán menos problemas al evitar que forcemos un uso más intensivo y dejar que se regule correctamente. Os invitamos a todos los que tengáis cualquiera de estos sistemas instalados a que hagáis la prueba y comparéis el precio a pagar de un mes a otro al aplicar un uso más constante y comedido de vuestras calefacciones y sistemas de ventilación.